Salimos 19 junio 2017

A fecha 21 de marzo de 2017, un grupo de 22 personas fuimos expulsadas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de la ciudad de Barcelona (PAH Barcelona). Estas personas formábamos hasta ese momento la Comisión de Obra Social. Una comisión encargada de realojar a personas sin solución habitacional por parte de la administración ni de los bancos, recuperando los pisos vacíos en manos de la banca y devolviéndoles su función social.

Vemos esta expulsión como la culminación de un conflicto sobre el presente y futuro de la PAH. Un debate que no se ha querido abordar en PAH Barcelona y que está desbordando en muchos de sus espacios locales.

La PAH como movimiento se encuentra en la encrucijada de centrar su lucha entre dos líneas de acción. De un lado, la modificación de una la ley a todas luces injusta. De otro, la actualización y transformación, más allá de la institución, en un movimiento por el derecho a la vivienda y a la ciudad en un sentido más amplio y adaptado a la realidad actual.

Lo más preocupante en este proceso ha sido el papel jugado por un grupo concreto de personas que controla la PAH, estando presente en todos los órganos de decisión y bloqueando sistemáticamente la evolución del movimiento. Impidiendo así actualizar la forma de actuar del colectivo y de enfrentarnos a los problemas actuales como alquileres, ocupaciones en precario, desahucios abiertos y gentrificación.

Dicho grupo se concentra fundamentalmente en PAH Barcelona, en la llamada «coordinación pequeña», compuesta por muchas de las personas  responsables de este proceso también a nivel estatal y catalán. Se trata de una comisión cerrada, y para formar parte de ella se requiere haber sido invitada por alguno de sus integrantes y ser  considerada una «persona  de confianza». Por tanto las personas que  forman parte de esta comisión son auto-elegidas y legitimadas para «cuidar» la PAH. Esto contradice lo acordado por toda la PAH en sus líneas rojas, creadas para corregir situaciones como esta: «muchos conflictos locales tienen su origen en la existencia de grupos de coordinación demasiado reducidos, cerrados y poco transparentes en la toma de decisiones. Por ello cada PAH debería revisar y modificar su estructura de funcionamiento para adaptarse a la realidad que la rodea».

Por poner de manifiesto estas contradicciones ideológicas aterrizadas en cuestiones de democracia interna y estratégicas, así como algunas más concretas sobre rotación de portavocías o liberaciones en el seno de la Asamblea, y por manifestar nuestro deseo de  solucionarlas, la Comisión de Obra Social fue expulsada de la Asamblea de Barcelona. El argumento utilizado para justificar dicha expulsión fue que habíamos desobedecido supuestos «consensos» que velaban por el «cuidado» de la PAH; mientras que nuestra motivación de participar en la Asamblea de PAH Barcelona era seguir intentando que la PAH fuese una herramienta desobediente y útil.

La PAH ha hecho y sigue haciendo una labor histórica e incomparable, cambiando las vidas de muchas personas, devolviéndonos la esperanza frente a la precariedad y el miedo, y recuperando nuestro derecho a la vivienda. Se trata de un logro colectivo que pertenece a todas las personas que hemos formado parte de la PAH, y del cual nos sentimos profundamente orgullosas.

La ciudad está siendo tomada por fondos de inversión que compran bloques enteros y expulsan a las vecinas de sus casas. Nosotras, desde la Obra Social Barcelona, continuaremos coordinándonos con las Asambleas de Vivienda de toda la ciudad para hacer frente a la emergencia de los desahucios, la gentrificación y la turistificación, con el reto mayúsculo de hacer retroceder a la especulación.

Actualmente estamos trabajando en la campaña de descriminalización y legitimación de la ocupación impulsada por la Obra Social catalana, que  encontramos absolutamente necesaria y urgente. Creemos que esta tarea en ningún caso debe ser interrumpida. Dado el contexto social donde la ocupación en muchas ocasiones es la única opción para disponer de un techo, al tiempo que un arma demostradamente legítima de lucha, queremos visibilizar esta realidad con el fin de contrarrestar el estereotipo y el estigma producido por los medios de  comunicación, tejiendo nuevas redes de apoyo mutuo y solidaridad en los vecindarios.

Queremos vivir este momento de cambio como una oportunidad de crecer juntas, para seguir reinventando formas de conseguir que la vivienda sea un derecho efectivo para todas. Enfrentando cada problema desde la acción, seguiremos luchando con todas las herramientas de que disponemos, con las vecinas, de forma autónoma, desobediente y asamblearia.

Somos manada.
Obra Social Barcelona

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